viernes, marzo 14, 2014

Cuando la fe se va

Qué incómodo y raro es intentar hacer oración cuando simplemente has perdido toda fe. Cuando intentaste ser lo más fiel, y amar lo más posible a un ser que te prometía felicidad, paz del alma, compañía y sostén, sólo por hacer su voluntad y seguir sus mandamientos. Y en premio a eso, te dio todo lo contrario.

 Quisiera creer que algo hice mal y que por eso me merecí mi situación actual, pero simplemente trato, leo ese libro de bordes rojos, que casi como objeto mágico, millones declaran que les ha cambiado la vida, y no, no puedo creer. Encuentro historias moralizantes, hasta entretenidas, pero no puedo creer en ese hombre llamado Dios. Porque no cumplió con su parte del trato, y las personas que más me han hecho sufrir, coincidentemente todos se proclaman como siervos suyos. Y también me abandonaron, cuando su deber era llevarme hacia él. Dejaron que la oveja se desbarrancara, y nunca la fueron a buscar; y aún así usan hábitos, estolas, ternos y libros en las manos. Tendrán su parte en ese infierno al que temen, de acuerdo a la fe que tienen, pero parecen olvidarlo.



Quisiera creer, como creía antes, quisiera tener esos llamados "dones del Espíritu Santo". ¿Por qué este Dios, cuando tantas veces de verdad me abandoné a él, como exige, y de verdad y de corazón le dije "hágase tu voluntad", sólo ha hecho que lleve más de 13 años sufriendo? ¿Por qué en su santísima, elevadísima y sapientísima ( y todos los "ísima" imaginables) voluntad, me ha hecho sufrir y no poder ser feliz a pesar de todos mis esfuerzos y el abandonarme a esa voluntad? De verdad, me siento cansado, y ya hasta me da rabia que me traten de hablar de él.

Ofrecí la otra mejilla, devolví bien por mal, di mi aporte al tesoro eclesiástico, doblé rodillas, cumplí los mandamientos y amé al prójimo como a mí mismo lo más que pude, leí las escrituras, confesé mis pecados, comí el cuerpo y bebí la sangre del Nazareno, ayudé a los pobres como pude, etc., y... nada.
Yo sólo pido los medios y un lugar para vivir en paz, el amor, y poder viajar mucho. No es tanto.

No quiero animar a nadie a que abandone su religión con esto, si a ellos les resulta, maravilloso, y perseveren. Parece que yo no estoy hecho para eso, o por alguna desconocida razón, ese ser a mí decidió abandonarme. Si él decidió abandonarme, no puedo obligarlo a amarme, pero por favor, con todo lo que he pasado aquí, por favor que más encima no me mande al infierno, si fue él el que decidió cortar relaciones conmigo.