lunes, mayo 18, 2009

Del amor, la libertad, la vida y la muerte

El amor es el, estado en que el hombre ve las cosas, mas que en ningún otro, tal como no son. En él se manifiesta cabalmente el poder de ilusión, lo mismo que el de transfiguración.

- Friedrich Nietzsche, en El Anticristo: 23


Hoy vivimos en un mundo racional. Donde nada se explica por la fe y todo por la razón. Donde la espiritualidad, y hasta los más básicos sentimientos que nos caracterizan como seres humanos, son vilipendiados, menospreciados y hasta comercializados, por temor a que ellos nos distraigan de las “profundas” y “altas” metas de la mal llamada “vida exitosa”.

Queremos más autos, más dinero, más trabajos, más grados académicos, hijos que tengan tanto o más que nosotros, y nos amanecemos trabajando, hacemos horas extra, y para eso trabajamos frenéticamente en una carrera hacia la nada, para asegurar lo incierto, porque la realidad es que tanto esfuerzo a veces no vale de nada.

Es que amamos tanto esta vida, queremos llenarnos de ella, disfrutarla al máximo, con todos y cada uno de nuestros sentidos, que nos olvidamos de lo más básico de ella: el sentido del AMOR.

Amar, yo lo definiría como “la capacidad de salirse y/o olvidarse de uno mismo en beneficio de la persona amada”. Esto significaría en principio que trabajar tanto, por ejemplo, por el éxito de los hijos, sería amarlos. Pero, ¿no será el amor al propio ego de muchos padres, para poder vanagloriarse con sus amigos de que “mi hijo estudia Medicina”, “mi hijo va a ser ingeniero”?

¿Cuántas veces vemos el problema de los femicidios, y escuchamos que muchas mujeres, por ejemplo, en el programa “133”, antes de ser brutalmente asesinadas, gritaban entre sollozos, “es mi pareja, yo lo amo, estoy enamorada”? ¿No estarían enamoradas de ellas mismas y de una aparente sensación de seguridad, desde la emocional hasta la económica?

¿Cuántas veces vemos adultos, jóvenes, y a veces, desgraciadamente, niños esclavizados por los vicios, pero que por “amor” a sus amigos, a “compartir” son incapaces de dejarlos?

Compartir significar repartir, dar fracciones de algo, o participar de algo. Compartir no es dar un triste espectáculo en estado de ebriedad, ni perturbar el orden público ni privado.

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Enamorémonos de una vida sana, de una conciencia y una mente tranquilas, de acciones beneficiosas para los demás, como ayudar a quien lo necesita, y no necesariamente en términos monetarios, sino en una palabra cálida, como “te ves muy linda hoy”, consolar a quien esté afligido, dar un consejo, o simplemente dar una mirada cariñosa es de mucha más ayuda para alguien que darle un cheque con muchos ceros.

Démosle una mano a un viejo para que cruce la calle, alimentemos a un animalito hambriento, recojamos aquel insecto y lancémoslo a las plantas en vez de darle un pisotón. Defendamos aquel animal que está siendo maltratado o matado. DESEEMOS DE CORAZÓN EL BIEN Y LA FELICIDAD PARA TODO EL MUNDO, INCLUYENDO A QUIENES NOS HAN HACHO DAÑO. Sentémonos a escuchar el silencio, a saber cómo funciona nuestra mente, y a tratar de calmarla. Aprendamos a contenernos cuando otro nos ofende. Aprendamos a no señalar las faltas de los demás (cosa que debo aprender o re-aprender con suma urgencia), aunque se lo merezcan.

Amemos la sobriedad y la claridad, fuente de virtudes, y desechemos la exaltación de las pasiones, fuente de vicios, no reprimiéndolas, sino alejándolas cuando convenga. Amemos la libertad de decir NO, en vez de ser esclavos de decir SÍ.

El SÍ ata a la persona a continuar diciéndolo, el NO permite alejarse y mirar desde lejos la decadencia.

Enamorémonos de la paz, de un bosque o una montaña silenciosa, de una sonrisa cariñosa, de decir “te quiero”. Del recuerdo de cada momento. De regalar una flor. De olvidarnos de los horarios para una tarde de conversación con un buen libro, o con nosotros mismos. Todo esto, para que el momento de la muerte sea dulce, y no un trago amargo. Finalizo esta reflexión citando al gran genio renacentista:

Así como un día bien empleado trae un feliz sueño, una vida bien empleada trae una feliz muerte.

Canción para un suicidio



Lo sé, ya no quieres estar aquí.
Pero aún te atan personas,
esas que siempre cuestionas,
pero que necesitan de ti.
Por favor, no lo hagas,
¿no sabes el sufrimiento que causarás?
¿Hay algo que te haga volver atrás?
Oh, con qué moneda pagas.

Te han fascinado los contrastes,
la fe, la sabiduría,
las artes, la filosofía
¿Ya de todo te olvidaste?

Yo, yo... siempre te he amado,
nunca te lo dije,
temía que mi corazón
fuera rechazado,
pues nuestra amistad es fuerte,
de cualquier forma, estaré a tu lado.

No me abandones,
que mi vida se irá contigo,
tú eres mi abrigo,
el consuelo a mis temores.
Contigo mi alma sangra,
contigo mi alma llora,
es por eso que en esta hora
tu dolor también a mí me embarga.

Eso es, ven a mis brazos,
no vaciles más
porque mi alma te recibirá
incluso en pedazos.
¿No? ¿Qué has hecho?
¿Por qué te has ido?
¿Acaso no me has oído?
Oh, cómo duele mi pecho.

Puesto que te has ido,
todo pierde sentido.

Mi vida sin ti no aguantaré,
por tanto, llamaré a la muerte.
porque ver tu cuerpo inerte
es algo que no toleraré.

Por causa de amarte
saqué de mi corazón
aquello que sin razón
permanecería para torturarme.
Unidas en canción
tu sangre con la mía
corren juntas por la tierra
al final de este día.

Nueva concepción de mi vida

Hace ya un tiempo empecé un nuevo año académico. Hice una exhaustiva y profunda revisión de mi vida en los meses de vacaciones y relajo, (por que no trabajé, ¡si eran vacaciones poh!) contrapesando los altos y bajos, los aciertos y desaciertos, lo que he hecho y lo que me ha faltado por hacer.

Y decidí cambiar muchas cosas. ¿Es acaso necesario estar siempre enojado, estar siempre criticando lo que no me gusta, en vez de utilizar ese tiempo en disfrutar lo que a mí SÍ me gusta? Me quejo sobre muchas personas, pero ¿cuándo me junto, llamo, o por último les mando un e-mail a mis amigos?

¿Me corresponde a mí, creyéndome una copia barata de Jesucristo, echarme encima y tratar de corregir los errores del mundo? ¿De cuántas cosas me he privado, cuántas cosas y personas he rechazado por estar ocupado en repudiar los defectos de otros en vez de bendecir y agradecer por mis virtudes?

VOY A CAMBIAR (O POR LO MENOS VOY A INTENTARLO) MIS ACTITUDES FRENTE A LA VIDA Y SUS VAIVENES.

- No me quejaré más del verano, ahora agradeceré el invierno.

- No me quejaré más del calor, ahora agradeceré el frío.

- No me quejaré más del cielo despejado, ahora agradeceré las nubes y la lluvia.

- No me quejaré más de las temperaturas sobre 25º C, ahora agradeceré aquellas bajo 15º C.

- No me quejaré más de los amaneceres para levantarme, ahora agradeceré los atardeceres para caminar.

- No me quejaré más de los malos profesores, ahora agradeceré a los buenos.

- No me quejaré más del alcoholismo y los alcohólicos, ahora agradeceré y bendeciré la sobriedad y la claridad.

- No me quejaré más de los cristianos corruptos, ahora agradeceré la rectitud de Cristo.

- No me quejaré más de los ordinarios, ahora agradeceré por la gente decente y de bien.

- No me quejaré más de la música ordinaria, ahora alabaré las obras de Vivaldi, Beethoven, Mozart, Wagner, Puccini o Chopin.

- No me quejaré más de la pobreza y los vicios de Latinoamérica, ahora alabaré la riqueza, la magnificencia y la belleza de Europa.

- No me quejaré más de la injusticia de muchos, ahora agradeceré la justicia de unos pocos.

- No me quejaré más de la ignorancia, ahora alabaré la sabiduría.

- No me quejaré más de la estupidez ajena, ahora agradeceré mi inteligencia.

- No me quejaré más de la flojera de otros, ahora valoraré mi esfuerzo.

- Dejaré de esperar el “yo también” para decir “te quiero”.

- Me daré los gustos que quiera. Por eso, me emocioné hasta las lágrimas con la maravillosa presentación de la gran-diosa Verónica Villarroel en el Festival de Viña, sin importarme que las personas que estaban a mi alrededor me miraran raro.

- Y cuando se me antoje me iré a comer algo rico, aunque vaya solo.

- Y saldré a caminar por la orilla del lago disfrutando el viento al atardecer sin mirar el reloj.

- Si me preguntan algo, no daré una respuesta mediocre por temor a que otros piensen que soy sobrado o creído por saber más, al contrario, daré los más profundos y claros detalles para asegurarme que la otra persona quede totalmente libre de su duda.

- Y me voy a vestir de negro, tal vez me pinte la cara, mientras delire con los acordes fantasmagóricos de Sopor Aeternus, las baladas y temáticas profundas de Lacrimosa, si quiero vibrar con el poder de Nightwish o Lacuna Coil, la ternura, sensibilidad y dramatismo de Within Temptation, si quiero sentarme en el marco de la ventana al frío de la noche y a la luz de la Luna escuchando las sonatas y marchas de Chopin.

¿Y QUÉ?

Desde hoy practicaré más vehementemente mi estilo de vida, pero daré espacio a otras cosas, sin llegar a los excesos ni la estupidez irresponsable. Me adaptaré a mi condición de tener ascendencia anglo-germánica, hablaré de ello, me enorgulleceré de ser eurodescendiente, sin temor a los murmullos de los resentidos e ignorantes, y disfrutaré quizá, en algunas escasas oportunidades eine gute Bier, que me corresponde por derecho de blut, así como no me negaré a una Schwarzwälder Kirschtorte (Torta Selva Negra). Voy a empezar a ver fútbol, quizá no muy seguido, y apoyar al equipo de la región alemana de donde provengan mis antepasados.

Voy a ser tan siútico y esnob que voy a ver la CNN en inglés, y la Deutsche Welle, voy a apoyar los Juegos Olímpicos de Londres 2012, me enorgulleceré de mis raíces manchesterianas, y me voy a hacer hincha del Manchester United.

No tendré resquemores ni vergüenzas si se me antoja hablar inglés o mi escaso pero creciente alemán delante de otras personas porque no faltan los envidiosos. Y si se me antoja cantar “God Save The Queen” y “Das Lied Der Deutschen” (los himnos de Reino Unido y Alemania) lo voy a hacer.

viernes, mayo 15, 2009

Resurrección

He resucitado este sitio, creado hace casi tres años, para encontrar un medio de expresión superior a otros que ya tengo. He cambiado mucho mis concepciones, y hoy me siento con la capacidad de volver a escribir. Ojalá pueda ser un espacio de expresión, de intercambio, de difusión. Por fin, me siento con las agallas de mostrar lo que no sentía que pudiera ser mostrado, por miedo a lo que pensara el resto. Y es que esta vida es una vida de contrastes, don hay que (sobre)vivir de la mejor manera posible.
A veces, la oscuridad puede ser un mejor refugio que la luz, aunque no se puede desconocer que la luz es buena guía. Hablaré probablemente con parábolas y/o metáforas, de modo que quien no entienda... será.

Willkommen.