miércoles, julio 18, 2012

Un dilema hamletiano: ¿Ser o no ser (un monstruo)?


Me he encontrado frente a una situación que es sencilla, compleja y dialéctica al mismo tiempo. En este mundo hay gente que no tolero, tanto porque me desagradan por sí mismos, como porque me han hecho daño, una u otra razón, o ambas juntas. En tiempos adolescentes hubiese gastado todas mis energías en planear y ejecutar venganzas (que nunca usaron violencia física, sino el filo de las palabras y el ridículo público como armas).

Pero ahora, más maduro (sin llegar a serlo del todo, claro está), he decidido simplemente apartar a esas personas de mi vida, llegando a una casi total indiferencia (me queda el respeto como seres humanos aún, pero no aquel respeto que hubo cuando fueron parte de mi vida en algún momento, ni cuando hubo afectos en el pasado). Y por no querer contaminarme con odio, ni dañar mi salud física y espiritual con ello, he sido acusado de no tener sentimientos, de que “¡Eres un monstruo!”.

Me gané el epíteto por no querer dañar a esas personas estando cerca de ellas, cuando no siento afecto alguno por ellas. Por querer vivir mi vida sin ellas, puesto que ya no son ni significativas ni útiles.
Pero por toda una otra parte, ser un todoperdonador no me nace, puesto que si no lo siento, sería un completo hipócrita, no tendría mérito alguno, y eso sería peor. Pero es toda la vuelta que daré al asunto, ya que estoy contento de tener más piedras para mi castillo.

Aún no decido con qué monstruo identificarme, pero creo que por tratar de proteger mi propia salud mental y mi felicidad, creo que Cerbero estaría bien para mí.


martes, julio 17, 2012

¿Será la crisis de los veintitantos?


Ocurren a veces momentos en la vida en los que uno se desorienta. Te sientes perdido, el piso se te mueve bruscamente, te hace sentir algo como “¿Dónde carajo estoy?”. Y te levantas con un genio de mierda o lleno de energía, alegría y entusiasmo por la vida. Un déja vu de la adolescencia.

 

Por alguna razón, el tiempo se pasa volando; pero no con esa sensación agradable de cuando se está lleno de gozo, sino que sientes que has perdido horas que no volverán, y que la vida se te está yendo demasiado rápido. Recuerdas algo, y de repente han pasado 3 semanas desde eso, sin que casi te hayas dado cuenta.

Te encuentras haciendo (o tratando de hacer) cosas que no hacías hace años, desde la adolescencia; pero ahora de una manera forzada, ya que no fluye como en esos años, quizá influenciado por las hormonas. Personalmente, he llorado como un idiota viendo videos en YouTube de dibujos animados de la infancia, especialmente de Dragon Ball, y he empezado a escuchar (a pesar que me gustaron desde un principio) a Paramore, me han devuelto un poco ese ímpetu, ese “me importa una mierda, voy a hacer lo que me ponga contento” de la adolescencia.

Aun cuando me encuentro sumamente feliz, ya que mi vida ha cambiado favorablemente, puesto que participo de una agrupación coral en la que estoy muy contento y entusiasmado, y además estoy por cumplir un sueño por el que he luchado 4 largos años, ayer me levanté, como dije, desorientado.

Salgo a dar vueltas, sin objetivo ni propósito, pero me llena el alma ver la naturaleza, disfrutar aire puro (que aún puede disfrutarse en esta ciudad), observar la interacción de la fauna… pero hay un “algo” que queda sin satisfacerme del todo.
Me da lata dormirme temprano, busco cosas divertidas que ver, me duermo a las 5:00 o 6:00 AM, despierto tarde.
Puede ser la llamada “crisis de los veintitantos”, que a algunos les sobreviene sobre todo al terminar la universidad. Y es que me faltan menos de dos meses para los 25 años, lo cual no es un problema. Lo que me aterra es que sean sólo 5 años para los 30.

Soy un agradecido de la vida, pero a veces, como un humano normal, tengo altibajos, y está bien. Por lo menos no se anula mi capacidad de escribir un texto. Ayer, en un frío día invernal, quizá sólo hubiese necesitado un sorbo de destilado de alegría pasajera, jejeje.


Sugerencias, comentarios o vivencias similares, bienvenidos sean, debajo de este texto, donde dice “Comentarios”.