lunes, abril 17, 2017

Abriendo el capullo

Si me pidieran definir la felicidad, no podría decir qué cosa absolutamente es. Pero sí sé cómo se obtiene. Se obtiene con aprendizaje.

Felicidad es apreciar y agregar los pequeños detalles hermosos del mundo que nos rodea, que antes se ignoraban. Es apreciar y maravillarse con la caída de las hojas en el otoño, las noches de verano con luna llena, la calidez del hogar en el invierno, y las primeras flores de la primavera. Es regalarse momentos de amor a uno mismo, al buscar la quietud mental al aire libre o en el cojín de meditación. Es la comunión con lo divino, la disciplina y el bienestar espiritual, sin los cuales es imposible felicidad completa. Es beber un chocolate caliente y comer un pequeño pastel. Es abandonarse en la naturaleza y absorber su ambiente y sus energías.
Es reparar un corazón después de haber amado completa, sincera e intensamente. Felicidad es amar con equilibrio, pero con sinceridad, convicción y compromiso, no es el éxtasis de la atracción intensa.
Es pensar menos, y aceptar que las circunstancias cambian, y cambiarán siempre. Es darse cuenta que la mente construye mucho sobre la realidad objetiva.

Es la independencia económica que libera la mente de preocupaciones de sobrevivencia y se enfoca en disfrutar con mente calma. Es sacarse los audífonos, dejar de mirar la pantalla, y escuchar el viento. Es fotografiar cosas hermosas. Es leer un libro que te llene de emociones, no tiene que ser una obra de altísima calidad. Es escuchar la música que vaya perfecto con tu estado de ánimo o la actividad que estés realizando. Es un trozo de pizza, un pedazo de chocolate o unas piezas de sushi. Es una película quente atrape desde el principio. Es apagar los datos móviles. Es comer algo sencillo, cocinado en el lugar, rodeado de los árboles o frente a un cuerpo de agua, ese sentimiento de primitivismo frente a la naturaleza.

"La principal causa del sufrimiento mental es la confusión, esto es, pensar que las cosas existen realmente como las percibimos". Gyalwa Dhokampa

miércoles, abril 01, 2015

Lluvia.

Hola, lluvia. Tanto tiempo, ¿no? Es curioso cómo este año llegaste, más repentina, pero a la vez más deseada que otras veces. El padre Sol fue muy severo con nosotros este año, incluso causando cicatrices en el rostro tierno y amable de la madre Tierra. Sabes que personalmente prefiero el trato tierno que el más duro.

En días como hoy, cuando llegas y te haces presente, traes a mi memoria recuerdos de antaño, y mientras te escucho caer, bebo de un brebaje caliente, y leo un libro con una historia triste. Pienso en esa persona, que tantas alegrías y dolores, esperanzas y desilusiones trajo a mi vida, y que aún así no puedo odiar. Basta. Hablemos de ti.

No eres mi favorita, no lo tomes a personal, pero sabes, hiciste falta. Ven ahora en tu esplendor a sanar los campos, a saciar a los animales, a refrescar las almas agotadas, a despertar los sueños, a ser testigo de los besos bajo tu manto, a despertar recuerdos, a disimular las lágrimas de las despedidas, y a hacer insuficientes las de los reencuentros, a inspirar fotografías opacas.

Bienvenida, lluvia. El otoño y yo, y quizá miles de otras almas que no se han tocado, te esperábamos.

viernes, marzo 14, 2014

Cuando la fe se va

Qué incómodo y raro es intentar hacer oración cuando simplemente has perdido toda fe. Cuando intentaste ser lo más fiel, y amar lo más posible a un ser que te prometía felicidad, paz del alma, compañía y sostén, sólo por hacer su voluntad y seguir sus mandamientos. Y en premio a eso, te dio todo lo contrario.

 Quisiera creer que algo hice mal y que por eso me merecí mi situación actual, pero simplemente trato, leo ese libro de bordes rojos, que casi como objeto mágico, millones declaran que les ha cambiado la vida, y no, no puedo creer. Encuentro historias moralizantes, hasta entretenidas, pero no puedo creer en ese hombre llamado Dios. Porque no cumplió con su parte del trato, y las personas que más me han hecho sufrir, coincidentemente todos se proclaman como siervos suyos. Y también me abandonaron, cuando su deber era llevarme hacia él. Dejaron que la oveja se desbarrancara, y nunca la fueron a buscar; y aún así usan hábitos, estolas, ternos y libros en las manos. Tendrán su parte en ese infierno al que temen, de acuerdo a la fe que tienen, pero parecen olvidarlo.



Quisiera creer, como creía antes, quisiera tener esos llamados "dones del Espíritu Santo". ¿Por qué este Dios, cuando tantas veces de verdad me abandoné a él, como exige, y de verdad y de corazón le dije "hágase tu voluntad", sólo ha hecho que lleve más de 13 años sufriendo? ¿Por qué en su santísima, elevadísima y sapientísima ( y todos los "ísima" imaginables) voluntad, me ha hecho sufrir y no poder ser feliz a pesar de todos mis esfuerzos y el abandonarme a esa voluntad? De verdad, me siento cansado, y ya hasta me da rabia que me traten de hablar de él.

Ofrecí la otra mejilla, devolví bien por mal, di mi aporte al tesoro eclesiástico, doblé rodillas, cumplí los mandamientos y amé al prójimo como a mí mismo lo más que pude, leí las escrituras, confesé mis pecados, comí el cuerpo y bebí la sangre del Nazareno, ayudé a los pobres como pude, etc., y... nada.
Yo sólo pido los medios y un lugar para vivir en paz, el amor, y poder viajar mucho. No es tanto.

No quiero animar a nadie a que abandone su religión con esto, si a ellos les resulta, maravilloso, y perseveren. Parece que yo no estoy hecho para eso, o por alguna desconocida razón, ese ser a mí decidió abandonarme. Si él decidió abandonarme, no puedo obligarlo a amarme, pero por favor, con todo lo que he pasado aquí, por favor que más encima no me mande al infierno, si fue él el que decidió cortar relaciones conmigo.

domingo, febrero 03, 2013

Notas hoteleras I


1. Ya va a aparecer el o la que se está comiendo los chocolates y los galletones que yo he dejado en las habitaciones (tengo que reponerlos cada vez ¬¬)

2. En 3 días he andado en ascensor más que en toda la vida. Estoy igual de mareado que después del terremoto (el sismo, no el trago).

3. Fui felicitado por productividad, carisma (LOL), voluntad, eficiencia y optimización de recursos Me dijeron que me ahorré la carrera de turismo en estos 3 días con lo aprendido.

4. La gerente del área me dio las llaves de confianza de housekeeping (servicio de habitaciones).

5. Se puede dar órdenes con respeto, humildad y cariño a un subalterno. Cambia mucho la cara del trabajador; estoy contento de haber dado un poco más de dignidad a personas esforzadas.

6. Los ascensores debieran tener aire acondicionado.

7. Hablar un idioma extranjero te da muuuchas ventajas.

8. La mazamorra de tallarines no estuvo tan mal.

9. Ver y escuchar a algunos pasajeros y pensar "lo que es el narcotráfico".

10. Las habitaciones más caras o clientes VIP casi eran puros judíos.

11. Una falda a medio caer, un colaless negro y cachetes blancos. La motivación del día.

12. Luego de estar en restaurant, descubrí que no tengo para nada paladar 5 estrellas. Muchos productos marinos, salsas gourmet con ingredientes locales. Paso. Cosa aparte es la pastelería. Lo dulce es universal.

martes, enero 22, 2013

¡Quiero mi lugar en el mundo!

Terminando de leer "Aleph" de Paulo Coelho, un libro que necesitaba para este momento de mi vida.



Me he dado cuenta de muchas cosas que debo hacer. Ahora, sólo pido la voluntad, la convicción y el valor para hacerlas. Que deje de saber mucho y hacer poco. Que deje de llenar tanto mi cabeza con conocimientos, y más bien, honre mi cuerpo y mi espíritu con experiencias. Que deje de tener siempre las malditas dudas. 

Siento que esta ciudad es una cárcel, sé que tengo que salir de ella, pero aún no descubro por qué le hago siempre caso a mis temores y a las opiniones del resto, y en vez de perseguir mi felicidad, le hago caso a mis padres. Ya no quiero más, no deseo seguir así, quiero hacer caso a esa llamada angustiosa que desde algún rincón me llama, esperando mi llegada, con el deseo ardiente que tengo por acudir, pero que ese "algo" me ata y no me deja actuar. No sé si es temor, no sé si es apego familiar, no sé si es soledad. Sé que no tengo miedo a la aventura, pero hay algo, y necesito identificarlo.

Quiero salir de aquí, quiero abandonar la pedagogía, no es mi vocación ni lo que me hace feliz. Mi vocación es conocer culturas, experimentar al ser humano, tener experiencias espirituales, viajar, y sólo necesito para eso mi negocio turístico, y una compañera de vida, que los dos persigamos nuestros ideales, y formar un hogar a nuestro modo de vida.



En algún momento de la vida critiqué mucho que las personas tuvieran muchos hijos, por el tema económico,  por el tema del poco espacio a la vida de pareja, etc. Pero ahora he comprendido algo tan fundamental... Ahora pienso que ojalá las personas que tienen hijos (con los medios adecuados, lógicamente), tengan varios, no por los padres, sino por el bien de los hijos, que cuando no tienen compañía, es doloroso.

Si llego a tener hijos, espero tener varios, ahora que comprendo esto. Quizá sacrificaré aspectos importantes de mi vida de pareja, pero por su bienestar, habrá valido la pena.

Como en el libro, también he caído en la rutina. Ahora que estoy de vacaciones, y que tengo intolerancia al calor, que me anula, me deprime, he caído nuevamente en la rutina. No tengo trabajo nuevamente, y todos esos factores hacen que me vuelva esclavo de: internet hasta el amanecer, dormir hasta más allá del mediodía, comer mi "almuerzayuno", vuelta al internet (leer, facebook, ver videos, escuchar música), comer entre comidas, ver tele, tomar la once, volver al internet y la tele, leer, acostarme tarde, internet hasta el amanecer, y así....

Mi cuerpo no tolera el calor, y eso me obliga a encerrarme en el departamento (apartamento en otros países) con mi ventilador, dos pantallas, audífonos y mi angustia.

¡QUIERO SALIR DE AQUÍ, HACER LO QUE ME GUSTA, DEJAR DE TEMER Y HACER CASO, LIBERARME! ¡SER YO, VIVIR A MI ESTILO! ¡QUIERO ALEGRÍA, PAZ, EMOCIONES, AMOR, TRABAJO EDIFICANTE, UNA VIDA CÓMODA PERO SENCILLA!


sábado, octubre 13, 2012

De mujeres crueles y hombres tontos

Hace tiempo reflexioné esto, que quiero compartir con ustedes y saber sus opiniones. Ante todo, no aludo a nadie en particular, sólo son algunas observaciones.

Debo confesar que me desagrada mucho la actitud de algunas mujeres (casi siempre solteras) que se saben bonitas, que buscan, mediante elaboradas sesiones fotográficas y palabras cliché, ganarse los elogios y los "me gusta" de los hombres,
haciendo poses de revista de modas y escribiendo textos que las muestran como "mujeres súper seguras".


A una mujer que esté realmente contenta y segura eso se le nota naturalmente, le sale a flor de piel, y la hace realmente atractiva; esa mujer no necesita de shows artificiales que lo único que me hace pensar es que las que los hacen son minas con trancas que necesitan de un(os) tonto(s) para controlar y para que les suba el ego (aún más). Porque siempre más de alguno cae, y sufre la dinámica de una relación aparentemente mutua. Y mujeres así no me parecen atractivas en lo absoluto, porque en el minuto que algo salga de su control, lo más probable es que estallen en ira. Y en esa dinámica, las relaciones de amistad o de pareja, ni funcionan ni son sanas.

¿Qué opinan?

martes, octubre 09, 2012

Cambios y alegrías profundas

¿Recuerdan, estimad@s lector@s, que hace algunos meses mi vida no iba como yo quería? Bueno, eso ha cambiado totalmente. Me abandoné a Dios, a Su amor, a Su Paternidad divina, la cual quiere vernos felices, en armonía con Sus mandatos, pero también por mi empeño en luchar por mis sueños, perseguirlos sin cansancio hasta obtenerlos, por agradecer profundamente cada cosa buena que se tenga o se disfrute, por sencilla y pequeña que sea.

Hoy estoy trabajando en el lugar que siempre quise, teniendo éxitos en todo orden de cosas; sociales, económicas, familiares... pero hasta hoy faltaba algo, que reencontré por un maravilloso milagro. Una parte fundamental: El Amor. Pero no ese Amor que circula en todos lados, el amor a tu trabajo, a las cosas que tienes, a tu familia... No.



Hablo del Amor romántico, ese amor que nos lleva a las locuras que el resto de las personas consideran raras o absurdas, pero que en el fondo de cada alma, la satisface profundamente, porque está compartida con alguien, que te entrega ese mismo amor que tú entregas. Esa llama que inflama el pecho de alegría. Esa persona con la que recorrerías el mundo, en la que piensas todo el día, con cuyo corazón entrelazas las fibras del tuyo propio, aquella que si se aleja físicamente de ti, sientes un vacío que sólo su presencia puede llenar. ¿Y cómo pasó?

Hace algunos años, me regalaron para mi cumpleaños un libro, que por alguna razón disfruté, pero no fue muy importante, y hasta hoy, sólo lo había leído una vez. Pero hoy fue distinto.

Hoy algo me inspiró a que lo tomara nuevamente. Y al terminarlo estoy feliz, con esa dicha que da paz, pero que no te deja borrar la sonrisa de la cara. Porque hoy recuperé una parte de mí que estaba olvidada y enterrada (por mi propia causa), y todo me hizo perfecto sentido. Doy gracias por este milagro para mi alma.

Ese libro se llama "A
orillas del río Piedra me senté y lloré" de Paulo Coelho.


Quien haya vivido un proceso similar al mío, sabrá de lo que hablo. Y si no, el mensaje de este libro es bastante universal. Amar sin temor, optar por el amor, seguirlo todo lo que sea necesario. Porque llegará también, como el resto de las cosas por las que se inicia la campaña personal por conseguirlas.

A lo largo de las últimas dos semanas, diversos eventos y circunstancias me fueron preparando para hoy. Porque mi corazón recibió una revelación, y actuaré conforme a ella.

Me quedo con estas palabras:
Es necesario correr riesgos, decía. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado.
Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quien presta atención a su día, descubre un instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.
La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones…, pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás —porque siempre miramos hacia atrás— oirá el corazón que le dice: «¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida.»
Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.
Bendiciones para tod@s.