Hace ya un tiempo empecé un nuevo año académico. Hice una exhaustiva y profunda revisión de mi vida en los meses de vacaciones y relajo, (por que no trabajé, ¡si eran vacaciones poh!) contrapesando los altos y bajos, los aciertos y desaciertos, lo que he hecho y lo que me ha faltado por hacer.
Y decidí cambiar muchas cosas. ¿Es acaso necesario estar siempre enojado, estar siempre criticando lo que no me gusta, en vez de utilizar ese tiempo en disfrutar lo que a mí SÍ me gusta? Me quejo sobre muchas personas, pero ¿cuándo me junto, llamo, o por último les mando un e-mail a mis amigos?
¿Me corresponde a mí, creyéndome una copia barata de Jesucristo, echarme encima y tratar de corregir los errores del mundo? ¿De cuántas cosas me he privado, cuántas cosas y personas he rechazado por estar ocupado en repudiar los defectos de otros en vez de bendecir y agradecer por mis virtudes?
VOY A CAMBIAR (O POR LO MENOS VOY A INTENTARLO) MIS ACTITUDES FRENTE A
- No me quejaré más del verano, ahora agradeceré el invierno.
- No me quejaré más del calor, ahora agradeceré el frío.
- No me quejaré más del cielo despejado, ahora agradeceré las nubes y la lluvia.
- No me quejaré más de las temperaturas sobre 25º C, ahora agradeceré aquellas bajo 15º C.
- No me quejaré más de los amaneceres para levantarme, ahora agradeceré los atardeceres para caminar.
- No me quejaré más de los malos profesores, ahora agradeceré a los buenos.
- No me quejaré más del alcoholismo y los alcohólicos, ahora agradeceré y bendeciré la sobriedad y la claridad.
- No me quejaré más de los cristianos corruptos, ahora agradeceré la rectitud de Cristo.
- No me quejaré más de los ordinarios, ahora agradeceré por la gente decente y de bien.
- No me quejaré más de la música ordinaria, ahora alabaré las obras de Vivaldi, Beethoven, Mozart, Wagner, Puccini o Chopin.
- No me quejaré más de la pobreza y los vicios de Latinoamérica, ahora alabaré la riqueza, la magnificencia y la belleza de Europa.
- No me quejaré más de la injusticia de muchos, ahora agradeceré la justicia de unos pocos.
- No me quejaré más de la ignorancia, ahora alabaré la sabiduría.
- No me quejaré más de la estupidez ajena, ahora agradeceré mi inteligencia.
- No me quejaré más de la flojera de otros, ahora valoraré mi esfuerzo.
- Dejaré de esperar el “yo también” para decir “te quiero”.
- Me daré los gustos que quiera. Por eso, me emocioné hasta las lágrimas con la maravillosa presentación de la gran-diosa Verónica Villarroel en el Festival de Viña, sin importarme que las personas que estaban a mi alrededor me miraran raro.
- Y cuando se me antoje me iré a comer algo rico, aunque vaya solo.
- Y saldré a caminar por la orilla del lago disfrutando el viento al atardecer sin mirar el reloj.
- Si me preguntan algo, no daré una respuesta mediocre por temor a que otros piensen que soy sobrado o creído por saber más, al contrario, daré los más profundos y claros detalles para asegurarme que la otra persona quede totalmente libre de su duda.
- Y me voy a vestir de negro, tal vez me pinte la cara, mientras delire con los acordes fantasmagóricos de Sopor Aeternus, las baladas y temáticas profundas de Lacrimosa, si quiero vibrar con el poder de Nightwish o Lacuna Coil, la ternura, sensibilidad y dramatismo de Within Temptation, si quiero sentarme en el marco de la ventana al frío de la noche y a la luz de
¿Y QUÉ?
Desde hoy practicaré más vehementemente mi estilo de vida, pero daré espacio a otras cosas, sin llegar a los excesos ni la estupidez irresponsable. Me adaptaré a mi condición de tener ascendencia anglo-germánica, hablaré de ello, me enorgulleceré de ser eurodescendiente, sin temor a los murmullos de los resentidos e ignorantes, y disfrutaré quizá, en algunas escasas oportunidades eine gute Bier, que me corresponde por derecho de blut, así como no me negaré a una Schwarzwälder Kirschtorte (Torta Selva Negra). Voy a empezar a ver fútbol, quizá no muy seguido, y apoyar al equipo de la región alemana de donde provengan mis antepasados.
Voy a ser tan siútico y esnob que voy a ver
No tendré resquemores ni vergüenzas si se me antoja hablar inglés o mi escaso pero creciente alemán delante de otras personas porque no faltan los envidiosos. Y si se me antoja cantar “God Save The Queen” y “Das Lied Der Deutschen” (los himnos de Reino Unido y Alemania) lo voy a hacer.

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