Ocurren a veces momentos en la
vida en los que uno se desorienta. Te sientes perdido, el piso se te mueve
bruscamente, te hace sentir algo como “¿Dónde carajo estoy?”. Y te levantas con
un genio de mierda o lleno de energía, alegría y entusiasmo por la vida. Un déja vu de la adolescencia.
Por alguna razón, el tiempo se
pasa volando; pero no con esa sensación agradable de cuando se está lleno de
gozo, sino que sientes que has perdido horas que no volverán, y que la vida se
te está yendo demasiado rápido. Recuerdas algo, y de repente han pasado 3
semanas desde eso, sin que casi te hayas dado cuenta.
Te encuentras haciendo (o tratando de hacer) cosas que no hacías hace años, desde la adolescencia; pero ahora de una manera forzada, ya que no fluye como en esos años, quizá influenciado por las hormonas. Personalmente, he llorado como un idiota viendo videos en YouTube de dibujos animados de la infancia, especialmente de Dragon Ball, y he empezado a escuchar (a pesar que me gustaron desde un principio) a Paramore, me han devuelto un poco ese ímpetu, ese “me importa una mierda, voy a hacer lo que me ponga contento” de la adolescencia.
Aun cuando me encuentro sumamente feliz, ya que mi vida ha cambiado favorablemente, puesto que participo de una agrupación coral en la que estoy muy contento y entusiasmado, y además estoy por cumplir un sueño por el que he luchado 4 largos años, ayer me levanté, como dije, desorientado.
Salgo a dar vueltas, sin objetivo
ni propósito, pero me llena el alma ver la naturaleza, disfrutar aire puro (que
aún puede disfrutarse en esta ciudad), observar la interacción de la fauna…
pero hay un “algo” que queda sin satisfacerme del todo.
Me da lata dormirme temprano, busco cosas divertidas que ver, me duermo a las 5:00 o 6:00 AM, despierto tarde.
Me da lata dormirme temprano, busco cosas divertidas que ver, me duermo a las 5:00 o 6:00 AM, despierto tarde.
Puede ser la llamada “crisis de
los veintitantos”, que a algunos les sobreviene sobre todo al terminar la
universidad. Y es que me faltan menos de dos meses para los 25 años, lo cual no
es un problema. Lo que me aterra es que sean sólo 5 años para los 30.
Soy un agradecido de la vida,
pero a veces, como un humano normal, tengo altibajos, y está bien. Por lo menos
no se anula mi capacidad de escribir un texto. Ayer, en un frío día invernal,
quizá sólo hubiese necesitado un sorbo de destilado de alegría pasajera, jejeje.
Sugerencias, comentarios o vivencias similares, bienvenidos sean, debajo de este texto, donde dice “Comentarios”.



1 comentarios:
Es increíble como transcurren los años y luego te das cuenta que tu vida ya no es la misma y que tienes responsabilidades que atender, y más si ya te aproximas a los 25 años y que tienes que forjarte tu por venir solo.
Felicidades Max,me encanto la forma en que abordaste este tema creo que reflejas la realidad de muchos y que a veces no queremos asumirla.
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